Nuestra experiencia con la cocinita de Ikea

Por qué una cocinita de juguete
Nuestro hijo tiene 22 meses. Es un poco pequeño para una cocinita, pero desde hacía días veíamos que empezaba a hacer juego simbólico: imitaba cocinar, servir, dar de comer... Además frecuentamos una cafetería adaptada para ir con niños, llena de juguetes, y allí jugaba mucho con la cocinita. Así que pensamos que le gustaría tener una en casa.
Por qué la de Ikea
Comparamos modelos y precios en varias tiendas. Teníamos preferencia por las de madera: nos parecen de mejor calidad, duran más y suelen ser más bonitas. Al final nos decidimos por la de Ikea, sencilla pero con de todo, y que además se puede personalizar. Tiene un detalle que no conocíamos: la vitro se enciende con una luz que funciona con pilas, igual que las de verdad.
Montarla en familia
Quisimos que el peque estuviera presente en el montaje, porque le encanta participar en las actividades familiares. Al principio miraba, pero enseguida cogió un destornillador y se puso a "repasar" los tornillos que ya habíamos apretado. Nos sorprendió su habilidad para hacer girar el destornillador dentro de cada agujero: eso es tener una buena motricidad fina.
Dejarles participar
Nos encanta que quiera participar en todo lo que hacemos, dentro y fuera de casa: observar mientras cocinamos, lavar la fruta, poner y sacar la ropa de la lavadora, colocar la compra en la cinta del súper... Son tareas cotidianas que para los más pequeños son muy enriquecedoras y les ayudan a aprender. Nuestro lema: no privarles de ayudar, y menos si son ellos quienes lo piden.